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El Gobierno de Biden desclasificó un informe según el cual el gobernante de facto de Arabia Saudita, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, es responsable del asesinato del periodista del Washington Post y disidente saudita Jamal Khashoggi en 2018. Si bien Estados Unidos no planea sancionar al príncipe heredero, el Gobierno anunció la imposición de restricciones de ingreso al país para decenas de funcionarios sauditas. La decisión suscitó críticas de parte de organizaciones de derechos humanos así como de amigos del difunto Khashoggi. “Es importante no solo señalar al príncipe, sino también sancionarlo […] y tratarlo como el paria que es, tal como Biden prometió durante la campaña”, dice Abdullah Alaoudh, investigador de la organización fundada por Khashoggi, Democracy for the Arab World Now. También hablamos con el congresista de California Ro Khanna, que celebra la publicación del informe. “A continuación se deben tomar acciones concretas”, dice. “Como mínimo, se debería prohibir a Mohammed bin Salman el ingreso a Estados Unidos”.
Para ampliar esta información, vea (en inglés) la conversación que mantuvimos con Abdullah Alaoudh y Ro Khanna.