
La Universidad de Princeton es el más reciente blanco de los ataques del Gobierno de Trump, que está reteniendo docenas de subvenciones federales destinadas a esta universidad. Previamente, el Gobierno de Trump había amenazado con recortar fondos federales de la Universidad de Harvard por un valor de 8.700 millones y había suspendido la entrega de 175 millones de dólares a la Universidad de Pensilvania y de 400 millones a la Universidad de Columbia. En todos los casos, el Gobierno de Trump alega que son medidas para luchar contra el antisemitismo, fundamentadas en la respuesta de las autoridades a las manifestaciones estudiantiles en solidaridad con Gaza, que a su criterio no fue lo suficientemente enérgica. “Es momento de detenernos […] y pensar más críticamente sobre el rumbo que queremos para nuestras universidades”, plantea la exprofesora de derecho de Columbia Katherine Franke, quien enfatiza que los y las estudiantes internacionales, aunque tengan permisos de residencia o ciudadanía estadounidense, ahora tienen “terror” de terminar atrapados en la represión del Gobierno de Trump. “Se siente como que hay una especie de limpieza racial y étnica en nuestros campus”.
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