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La República Democrática del Congo está en pánico ante el avance del grupo insurgente M23, que cuenta con el respaldo de Ruanda y ya ha tomado dos ciudades clave en la región oriental del país, rica en minerales. Los informes desde el territorio describen una situación de saqueos generalizados, matanzas, ataques contra organizaciones de ayuda humanitaria y desplazamiento masivo de la población. Miles de personas han huido al país vecino de Burundi en los últimos días y la ONU acusó al M23 de matar a menores de edad y atacar hospitales. Desde Ghana nos acompaña el escritor y activista de derechos humanos congoleño Kambale Musavuli, quien analiza cómo los países occidentales sostienen su demanda de minerales del Congo y su complicidad en la violencia mortal que está teniendo lugar. Musavuli explica que tanto Gobiernos de países industrializados como célebres artistas musicales y equipos deportivos de Occidente se siguen negando a cancelar acuerdos y apariciones con el dictador ruandés Paul Kagame, “lo cual nos dice claramente que las vidas de los millones de congoleños no importan”.
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